Erase una vez una princesa y un dragón.
Erase una vez un príncipe y un verdugo.
Ella le acicalaba y mimaba al reptil
Para calmar su voracidad.
Él le daba conversación y su mejor sonrisa al villano
Para no apoyar su cabeza en el tajo.
Si dejas de tocar la flauta, el ofidio te aniquila.
Escuela de Eneas, miel al cancerbero.
Hasta cuando se puede mantener calmo
El instinto de la bestia.
Siquiera contando mil y un cuentos te salvarás
Sólo alejándote de ella tu existencia está garantizada.
Dedicado a las víctimas de maltrato.
NO JUSTIFIQUÉIS A LA BESTIA.








Comentarios recientes
hace 2 días
hace 2 días
hace 3 días
hace 2 semanas
hace 3 semanas
hace 3 semanas
hace 3 semanas
hace 3 semanas
hace 3 semanas
hace 3 semanas